Ella,una hermosa joven que emprende un viaje por el mundo en busca del sentido de la vida.
Cuaderno en mano y cámara al hombro,anota cualquier frase o reflexión que escucha de la gente feliz que se encuentra por la calle y fotografía toda situación que le resulte peculiar o,simplemente,interesante.
Él,un joven que se gana la vida en cierta playa exótica,fotografiando,retocando y revelando fotos de los visitantes a cambio de un pequeño sueldo.
Nueva York.Ella conoce a un hombre multimillonario al que no tarda en seducir.Poca es la pasión,mucha la avaricia.
En poco tiempo se casan y deciden pasar su luna de miel en cierta isla caribeña.
Es el egocentrismo de la pareja lo que les lleva a contratar a un joven para que retrate cada momento que la pareja vive en la isla,a cambio de una más que considerable remuneración.
Ella y Él. Hora tras hora juntos,uniéndose conforme se manifestaba la distancia sentimental de la pareja.
Visitas clandestinas,pasión en recónditos lugares del hotel ante el morbo insaciable de poder ser descubiertos.
Ella se da cuenta de que hay algo más.Se da cuenta de que fuese lo que fuese lo que había estado buscando durante tanto tiempo,por una inmensidad de países, lo sentía a través de Él.
Pasan los días.Reportaje fotográfico hecho.Vuelta a la realidad neoyorkina.
(...)
María! me encanta tu blog!!! ánimo con los exámenes, que en nada lo estamos celebrando por ahí! un besito Pi
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